Conservación
Aves del Valle del Cauca: qué especies viven en una reserva de Tuluá
En resumen: el Valle del Cauca tiene cerca de 989 especies de aves registradas, algo más de la mitad de las de Colombia. En la Reserva Natural Los Chagualos, en La Marina, zona rural de Tuluá (Valle del Cauca, Colombia), hay 122 especies de aves registradas en eBird. Tres son endémicas de Colombia (la chachalaca colombiana, el carpinterito colombiano y el copetón apical), cuatro son casi endémicas y trece son migratorias de Norteamérica. Viven en tres ambientes del mismo predio: el bosque seco tropical y el cafetal bajo sombra, los potreros con árboles y la laguna. La mejor hora para verlas es la primera de la mañana.
En la reserva, el día no empieza con la luz. Empieza con el ruido.
Media hora antes de que se vea algo, el bosque ya está sonando. Silbidos cortos, un canto largo que se repite, aleteos en la hojarasca. Uno aprende a reconocerlos antes de aprender a verlos, y con el tiempo sabe qué está cerca sin levantar la cabeza.
Por qué el Valle del Cauca tiene tantas aves
En el Valle del Cauca se han registrado cerca de 989 especies de aves, algo más de la mitad de las de todo el país, en un solo departamento. La razón es la geografía: en pocos kilómetros se pasa de la selva húmeda del Pacífico a la cordillera Occidental, se baja al valle plano del río Cauca con sus humedales y se sube otra vez por la cordillera Central. Cada franja de altura tiene sus propias aves.
La reserva está en el piedemonte de la cordillera Central, en La Marina, zona rural de Tuluá. Ahí se juntan el bosque seco tropical, uno de los ecosistemas más amenazados del país, y el bosque húmedo premontano. Por eso en un mismo predio conviven aves del valle y aves de montaña. Lo contamos con más detalle en Colombia, el segundo país más biodiverso del mundo.
Tres lugares, tres vecindarios distintos
Aunque hablemos de "las aves de la reserva", en realidad son varios grupos que casi no se cruzan, porque cada uno vive donde encuentra lo suyo.
La laguna tiene sus propios habitantes. Patos que cruzan el agua a ras, garzas quietas en la orilla, y bandadas que llegan al atardecer y se van antes de que amanezca.
Los potreros con árboles son el segundo vecindario. Cuando sembramos árboles entre el pasto para dar sombra al ganado, sin buscarlo le pusimos posaderos y comida a un montón de aves. Las que comen semillas e insectos aparecieron solas.
El bosque y el cafetal son el tercero, y el más difícil de ver. Ahí están las que se quedan entre las ramas altas, las que solo se delatan por el canto y las que bajan un segundo a una flor y desaparecen.
Las que solo viven en Colombia
De las 122 especies registradas en la reserva, tres son endémicas de Colombia: no viven en ningún otro país. La chachalaca colombiana, que se oye antes de verse, el carpinterito colombiano y el copetón apical. Otras cuatro son casi endémicas, porque apenas se asoman a los países vecinos: el batará crestibarrado, la cotorrita de anteojos, la tangara flamígera y la tangara matorralera.
Son las que hacen viajar a un observador de aves. Una especie que hay en todo el continente se ve en cualquier parte; una endémica solo se ve aquí.
Ver las endémicas y casi endémicas de la reserva →
Por qué contamos las aves
En el Sello Chagualos mostramos los ocelotes y las tairas que registran nuestras cámaras trampa, porque un felino solo vive donde el bosque está sano. Las aves cuentan lo mismo, pero con más detalle y más rápido.
Un bosque puede verse verde y estar vacío. Si desaparecen las aves que dependen del interior del bosque y solo quedan las que viven en cualquier potrero, algo se rompió, aunque los árboles sigan de pie. Y al revés, cuando vuelven las que necesitan sombra, frutos y árboles viejos, es señal de que el bosque está recuperando lo que perdió.
Lo que hemos visto aquí: donde hay más árboles, hay más aves. Los potreros con árboles, el café bajo sombra y los bordes de bosque conectados sostienen mucha más vida que un potrero limpio, y no dejan de producir por eso.
No somos los únicos que lo dicen
La National Audubon Society, junto a The Nature Conservancy, Fedegán y el CIPAV, investigó en diferentes predios ganaderos qué pasa con las aves y publicó el manual Ganadería para las aves, un canto a la sostenibilidad.
La conclusión es la que vemos todos los días caminando el potrero. Con buen manejo, un predio ganadero puede aumentar su diversidad de aves entre 1,4 % y 8,8 %, y las técnicas que lo logran son justo las que usamos aquí, como las cercas vivas, los árboles dispersos en el potrero, los sistemas silvopastoriles y la conservación del bosque que queda.
Para qué sirven las aves en una finca:
- Polinizan flores.
- Se comen los insectos que atacan los cultivos y controlan los roedores.
- Dispersan semillas con sus heces y siembran árboles nuevos.
- Las carroñeras se llevan lo muerto antes de que enferme al resto.
Trabajan gratis y todo el año.
Colombia es el país con más aves del mundo: más de 1.900 especies registradas, de las cuales alrededor de 80 no viven en ningún otro lado, y más de 150 migratorias que llegan cada año de Norteamérica y del sur del continente, según las listas de referencia del Instituto Humboldt y GBIF. Buena parte de ese país con alas no vive en parques nacionales, sino en fincas como esta.
Descarga el manual Ganadería para las aves →
Agricultura regenerativa: lo que hicimos por las aves sin darnos cuenta
La agricultura regenerativa busca producir recuperando el suelo, el agua y la vida del lugar, en vez de gastarlos. En la reserva la practicamos en la ganadería y el café, y aunque ninguna de esas decisiones fue pensada para las aves, todas terminaron ayudándolas.
Dejamos de usar agroquímicos, y con eso volvieron los insectos de los que muchas comen. Cultivamos el café bajo la sombra de árboles nativos, y ese cafetal funciona como bosque para las que se mueven entre parches. Sembramos árboles en los potreros para el ganado, y quedaron corredores por donde cruzan. Cuidamos los árboles viejos por las abejas nativas que anidan en sus cavidades, y en esos mismos huecos anidan aves.
La razón es sencilla: una finca convencional ofrece un solo ambiente, el potrero limpio o el monocultivo, y ahí solo vive un puñado de especies generalistas. Una finca regenerativa ofrece muchos a la vez: árboles de distintas alturas, flores durante todo el año, suelo con insectos, agua limpia y bordes de bosque conectados. Cada uno es comida, refugio o lugar de anidación para un grupo distinto de aves.
Es lo mismo que decimos del ocelote. No hicimos nada especial para tenerlo. Hicimos lo que había que hacer con el bosque, y él llegó.
Eso es lo que enseñamos en el curso de ganadería regenerativa, donde se camina el potrero arbolado y se ve la diferencia con los de al lado.
Si quieres verlas
Para pajarear no se necesita casi nada. Unos binóculos prestados, ropa que no suene, y la disposición de quedarse quieto un rato largo. La mejor hora es la primera de la mañana, y la segunda mejor es la última de la tarde.
Si quieres pajarear en el Valle del Cauca, en la salida de avistamiento de aves, que hacemos con grupos, se sale temprano por el sendero del bosque, antes del desayuno, y se termina en la laguna. Se camina despacio, se para mucho y se habla poco.
Si quieres saber qué se puede ver, publicamos el inventario completo de las 122 especies registradas, con las endémicas y las migratorias señaladas.
Y si no puedes venir, siémbrales algo
Las aves no necesitan que tengas un bosque. Un balcón con las flores correctas alimenta colibríes en plena ciudad, y un patio con un árbol y un plato de agua recibe más visitas de las que uno esperaría.
Armamos una guía para eso. Le dices en qué ciudad vives y te propone qué sembrar según el clima de tu zona, incluidas las flores que buscan los colibríes.
Arma tu jardín para polinizadores →
Y si algún día vienes, trae binóculos. El ruido de las cinco de la mañana no se puede contar bien en un artículo.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas especies de aves hay en el Valle del Cauca?
En el Valle del Cauca se han registrado cerca de 989 especies de aves, algo más de la mitad de las de Colombia. Buena parte se explica por la geografía: el departamento va de la costa Pacífica a las cordilleras Occidental y Central, pasando por el valle del río Cauca. En la Reserva Natural Los Chagualos, en Tuluá, hay 122 especies registradas.
¿Cuántas especies de aves hay en la Reserva Natural Los Chagualos?
Hay 122 especies de aves registradas en la reserva, publicadas en eBird, la plataforma de ciencia ciudadana del Laboratorio de Ornitología de Cornell. El inventario está revisado a 2021 y crece cuando se publica un registro nuevo.
¿Qué aves endémicas se pueden ver en la reserva?
Tres especies endémicas de Colombia: la chachalaca colombiana (Ortalis columbiana), el carpinterito colombiano (Picumnus granadensis) y el copetón apical (Myiarchus apicalis). Y cuatro casi endémicas: el batará crestibarrado, la cotorrita de anteojos, la tangara flamígera y la tangara matorralera.
¿La agricultura regenerativa ayuda a las aves?
Sí. Prácticas regenerativas como los sistemas silvopastoriles, las cercas vivas, el café bajo sombra de árboles nativos y dejar los agroquímicos devuelven a la finca árboles, flores e insectos, que son la comida y el refugio de muchas aves. Una investigación de la National Audubon Society, The Nature Conservancy, Fedegán y CIPAV en diferentes predios ganaderos encontró aumentos de entre 1,4 % y 8,8 % en la diversidad de aves con esos manejos.
¿Cuál es la mejor hora para ver aves en la reserva?
La primera hora de la mañana, cuando las aves más cantan y se mueven, y en segundo lugar la última hora de la tarde. Por eso la salida de avistamiento empieza al amanecer, y quien duerme en la casa campesina puede estar en el sendero antes de que aclare.
¿Se puede visitar la reserva para avistar aves?
Sí, con grupos de mínimo 8 personas; contáctanos para organizar la visita. La salida de avistamiento de aves dura un día, recorre el sendero del bosque y la laguna, y la guía un observador experto. La reserva está en La Marina, Tuluá, Valle del Cauca, a unas dos horas de Cali por carretera.
Ven a pajarear a la reserva
Recibimos grupos en la salida de avistamiento de aves, con un observador experto y hospedaje en la casa campesina para estar en el sendero antes de que aclare.
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