Conservación
Somos parte de la Red de Regeneradores del Valle del Cauca
Llevamos años diciendo que una finca que conserva sola termina siendo una isla. Es fácil decirlo y difícil hacer algo al respecto, porque lo que pasa al otro lado de la cerca no lo decide uno.
Por eso nos vinculamos a la Red de Regeneradores del Valle del Cauca, y por eso estuvimos en su segundo encuentro.
Qué es la Red de Regeneradores
Es un movimiento que reúne a más de cien organizaciones del departamento con un propósito común: construir un Valle del Cauca regenerativo.
La convoca FOLU Colombia, la Coalición para la Alimentación y el Uso del Suelo, en alianza con Asohofrucol y el Fondo Nacional de Fomento Hortifrutícola. En la mesa hay productores, organizaciones campesinas, empresas, academia e instituciones, y todos llegaron por el mismo diagnóstico: el sistema alimentario del departamento necesita cambiar, y ninguna organización lo va a cambiar por su cuenta.
La Red está representada por las cuatro subregiones del Valle: Norte, Centro, Sur y Pacífico. No es un detalle administrativo. El Valle pasa de la selva del Pacífico al valle plano del río Cauca y sube por las dos cordilleras, así que lo que funciona en una subregión no necesariamente funciona en otra.
De dónde viene
El proceso arrancó en diciembre de 2024, en Alcalá, donde treinta líderes del departamento definieron los principios y los objetivos de la Red. Los principios que quedaron son tres: confianza, diversidad y colaboración.
Suenan a declaración de buenas intenciones hasta que uno se sienta en esa mesa. Ahí hay gente que produce distinto, que piensa distinto y que en otro contexto competiría entre sí. Ponerse de acuerdo en cómo se van a tratar es lo primero que hay que resolver.
Qué se definió en el segundo encuentro
Este segundo encuentro tuvo dos tareas concretas.
La primera fue crear los nodos territoriales, uno por subregión. La idea es que cada nodo funcione con autonomía, con la gente que conoce su territorio, en lugar de esperar a que todo se decida en una reunión departamental. A nosotros nos corresponde el nodo Centro, donde queda Tuluá.
La segunda fue definir las líneas estratégicas que sostienen el trabajo de la Red:
- Educación y conciencia regenerativa. Formar a quien quiera aprender, dentro y fuera del sector.
- Comunicación de buenas prácticas. Que lo que le funcionó a una finca no se quede en esa finca.
- Cocreación de soluciones locales. Construir las respuestas con el territorio, no traerlas de afuera.
- Fortalecimiento organizativo y territorial. Que los nodos tengan con qué sostenerse.
- Asociatividad y articulación social. Trabajar juntos, que en el campo colombiano es lo que más cuesta.
- Sinergias institucionales y territoriales. Conectar con lo público en vez de andar por un carril paralelo.
Ese último punto tiene consecuencias prácticas. La Red busca aterrizar sus compromisos en instrumentos que ya existen: el Plan de Desarrollo Departamental, el plan agroecológico del Valle del Cauca y el plan de Cambio Climático.
Una red que solo produce entusiasmo se apaga en dos años. Una que logra meterse en la planeación del departamento cambia lo que se puede hacer con el presupuesto público.
Por qué nos vinculamos
Nosotros conservamos 250 hectáreas y producimos ahí mismo. Podríamos dedicarnos a eso y ya.
Pero el bosque que cuidamos está rodeado de fincas que no son nuestras, y su suerte depende de lo que pase en ellas. Un ocelote no se queda en nuestro predio porque el nuestro sea bonito: necesita moverse. Un corredor biológico atraviesa varios dueños. La quebrada que protegemos arriba llega abajo pasando por tierra ajena.
Es la misma razón por la que hacemos parte del SIDAP Valle del Cauca y por la que estamos proponiéndoles a nuestros vecinos conectar lo que quedó separado. Conservar de manera aislada rinde poco.
Y hay algo más, que nos parece igual de importante. En estos años hemos aprendido cosas que sirven: cómo montar una biofábrica, cómo rotar el ganado sin degradar el suelo, cómo criar abejas nativas. Eso lo enseñamos en los cursos, pero una red multiplica ese alcance de otra manera, porque llega a organizaciones que a su vez trabajan con decenas de familias.
Pero nos unimos sobre todo a aprender. En esa mesa hay gente que lleva décadas en asuntos que nosotros apenas estamos empezando: agroecología, manejo del agua, comercialización asociativa, cultivos que aquí no tenemos. Y hay subregiones con un clima y unos suelos que no se parecen en nada a los nuestros, resolviendo problemas que tarde o temprano vamos a tener. A una red uno no llega solamente a dar.
Qué sigue
Ahora arranca el trabajo del nodo Centro, y ahí nos toca poner. Iremos contando cómo avanza, incluido lo que no funcione.
Nos parece que esto es lo que le hacía falta a la conversación. Llevamos años demostrando, en 250 hectáreas, que se puede producir regenerando. Una finca sola prueba que es posible; hace falta un departamento para que se vuelva normal.
Si tu organización trabaja en el Valle del Cauca, búscala. La Red necesita menos convencidos y más gente haciendo.
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